domingo, 10 de marzo de 2013

LIDERANDO PERSONAS EL LIDER RESONANTE CREA MAS. DIA 2. EL LIDERAZGO RESONANTE. (Daniel Goleman, Richard Boyatzis, y Annie Mckee).


Hoy, leyendo “El Mundo”, ha habido una noticia que me ha sorprendido. En el artículo de la pagina 24, “Un conclave con sabor americano”, en uno de los dos puntos del subtitulo se leía “La capacidad de generar entusiasmo, uno de los detallas que inclinará la balanza”. Es curioso porque está muy relacionado con lo que comento hoy.

La iglesia busca un líder, un líder resonante y capaz de reilusionar. Estamos en el siglo de las emociones positivas como instrumentos de movilización al cambio.

Don Luis Galindo, querido maestro, mi más querida enhorabuena por la segunda edición de “Reilusionarse”.

LIDERANDO PERSONAS

EL LIDER RESONANTE CREA MAS. DIA 2.  EL LIDERAZGO RESONANTE. (Daniel Goleman, Richard Boyatzis, y Annie Mckee).



Definiremos el liderazgo resonante, primero, por oposición al liderazgo disonante que es el tipo de liderazgo que se halla desconectado de los sentimientos del grupo, movilizando sus emociones negativas y sumiéndolo en una espiral descendente que comienza en la frustración y termina en el resentimiento, el rencor y la rabia.

Es un liderazgo carente de empatía y que en lugar de centrar la atención a la misión, la desvía centrándolo n el malestar colectivo.

El liderazgo resonante, por el contrario, sintoniza con los sentimientos de las personas y los encauza en una dirección emocionalmente positiva. Al expresar sinceramente sus valores y sintonizar con las emociones de las personas que le rodean, este líder conecta, y desde la conexión, moviliza.

El líder resonante despliega optimismo y entusiasmo, despiertan de manera natural la resonancia y su pasión y entusiasmo reverberan en todo el grupo, de ahí que saben movilizar a través de la empatía. Es importante y no es baladí la necesidad de establecer conexión emocional, pues esta conexión es la que infunde un significado especial al trabajo, es el facilitador al liderazgo transcendente. El líder emocionalmente inteligente sabe establecer estos vínculos.

¿Podemos hablar de “engagement” sin liderazgo resonante?, desde luego que no, cuando el líder carece de resonancia, el grupo se limita a llevar a cabo su trabajo sin dar lo mejor de sí mismos, sin esa voluntad de marcar la diferencia. El líder no dudo que sepa mandar, pero sin llegar al corazón, desde luego ignora el dirigir.

EL LIDER DISONANTE.

Disonancia.
(Del lat. dissonantĭa).
1. f. Sonido desagradable.
2. f. Falta de la conformidad o proporción que naturalmente debe tener algo.
3. f. Mús. Acorde no consonante.
hacer ~ algo.
1. loc. verb. Parecer extraño y fuera de razón.
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El líder disonante carece de armonía, por lo que crea grupos emocionalmente discordantes en los que las personas tienen la continua sensación de hallarse desconectados de los demás.

Enfado, miedo, apatía y hosquedad, son signos claros de este liderazgo.

La interacción de estos líderes crean auténticos estragos emocionales, dado que el ataque conlleva implícito un mensaje de emocional de rechazo y desprecio (pese a que hay lideres que confunden el atacar con el dar feedback).

Es interesante el término “inundación” que explica John Gottman cuando se refiere a la intensidad de la reacción de lucha o huida que pueden desencadenar los mensajes despectivos, que llegan a provocar un aumento súbito del ritmos cardiaco de hasta veinte o treinta pulsaciones por minuto acompañado de una abrumadora sensación de angustia. Cuando una persona se ve “inundada” de esta manera, su desbordamiento emocional le hace imposible escuchar lo que se le dice sin distorsiones, su pensamiento se torna confuso, no puede responder con claridad,  y es mas proclive a emitir reacciones más rudimentarias y propias del cerebro reptilico, por lo que es muy probable que el encuentro termine rápido. Como resultado, la persona afectada no tarda en desconectarse “dando largas” o aumentando la distancia emocional e incluso la física. ¿Por qué nos cuesta tanto darnos cuenta de estas cosas?, ¿Estaremos más pendientes del como “yo” me encuentro, que el clima emocional de la otra persona o grupo?, y habiendo constatado esta situación analizada por Gottman ¿Por qué persistimos en lanzar estos mensajes emocionalmente devastadores?

La respuesta mas habitual de los jefes que pierden los estribos es ponerse a la defensiva, eludir la propia responsabilidad o dar largas evitando el contacto emocional, por eso vemos mucho jefe toxico y poco líder. La disonancia es la principal causa del síndrome de “burnout”, las hormonas del estrés.

Aunque hay más hormonas involucradas cuando nos sentimos estresados, las principales son dos: la adrenalina y el cortisol.

Conocer cuál es su función y cómo nos afectan puede ayudarnos a comprender cómo afronta el estrés nuestro cuerpo. De esta manera, será más fácil controlarlo.

El estrés está ligado a nuestro instinto de supervivencia. Nuestro cuerpo está “programado” para reaccionar rápidamente ante situaciones peligrosas o de emergencia.

Este instinto se desarrolló en tiempos remotos de la humanidad, cuando vivíamos rodeados de depredadores y teníamos que afrontar innumerables peligros para sobrevivir en la Naturaleza. Actualmente, mantenemos ese instinto, aunque nuestra vida no se parezca a la de aquellos antepasados. Por ejemplo, el cuerpo reacciona rápidamente para esquivar a un coche que se dirige hacia nosotros a toda velocidad o incluso cuando vivimos una situación laboral que nos desborda.

¿Cómo actúan las hormonas en situaciones de estrés?

La adrenalina se encarga de darnos ese impulso rápido que necesitamos. En cuestión de instantes, nuestra energía sube enormemente para ayudarnos a escapar del peligro. En el cuerpo produce los siguientes efectos:

La respiración se hace más rápida y aumenta la frecuencia cardíaca para que los músculos respondan más rápidamente.
Evita los coágulos. La sangre circula más rápidamente y más lejos de la piel.
Aleja la sangre del aparato digestivo, para evitar que haya vómitos.

¿Y qué sensaciones físicas experimentamos? Las más comunes:

Opresión en el pecho y/o palpitaciones.
Sudor frío.
Hormigueo o “mariposas” en el estómago.

El cortisol se ocupa de hacer que esa respuesta del cuerpo se ejecute durante todo el tiempo que dure la situación amenazante. Deja el cuerpo “en alerta“, preparado para reaccionar lo más rápido posible.

El estrés tiene su lado útil. Nos moviliza para resolver una situación determinada. Después, volvemos al equilibrio y ya está. Sin embargo, imagínate el desgaste de energía que supone para el cuerpo vivir una situación de estrés prolongada. El desgaste y además otros desajustes… El exceso de adrenalina y cortisol liberados en sangre día tras día produce efectos perjudiciales como pueden ser:

Cansancio (o incluso extenuación).
Dolor físico.
Falta de concentración.
Problemas de memoria.
Ira y agresividad.
Problemas de sueño.

No sólo eso. A largo plazo, el cortisol puede producir efectos como los siguientes:

Debilitamiento del sistema inmunitario. Ejemplo: Nos refriaremos más veces de lo habitual.
Aumento de las alergias.
Empeoramiento del asma.
Sentimientos de fracaso, ansiedad y depresión.

EL LIDERAZGO Y LA ESTRUCTURA DEL CEREBRO

El liderazgo ejemplar y resonante requiere de una combinación adecuada de corazón y cabeza, de sentimiento y de pensamiento.

El intelecto y la claridad son esenciales, sin ellos es difícil poder llamar a la puerta del liderazgo. Sin embargo, estos requisitos por si solos, no hacen al líder. La principal misión del líder es motivar, guiar, inspirar, escuchar, persuadir, esto es, alentar la resonancia.

Las estructuras neuronales responsables del intelecto y de las emociones se hallan separadas, pero, eso si interconectadas. Es necesario que entendamos que las emociones son fundamentales para la movilización, no así el intelecto frio, dado que el poder de las emociones reside en su extraordinario valor para la supervivencia. No olvidemos que el cerebro pensante evoluciono a partir del cerebro límbico, y sigue acatando sus ordenes cuando percibimos una amenaza o estamos en situación de estrés. Asimismo, recordemos el poder de la amígdala (tratado en anteriores viajes), la cual, como radar de las emergencias emocionales se halla siempre lista para reclutar a los centros racionales del neocortex y ponerlos al servicio de una acción determinada.

Fué el miedo lo que permitió a los primeros mamíferos escapar del peligro real que suponían los depredadores, y la ira fue la emoción que movilizó a las madres a luchas para proteger a su progenie. Emociones sociales como los celos, orgullo, el desprecio y el afectodesempeñaron un papel fundamental en los primeros grupos de nuestros ancestros los primates, y, hoy siguen jugando un papel fundamental en nuestras organizaciones sociales y tribales.

Afortunadamente, existe una vía neuronal que conecta los impulsos procedentes de la amígdala con la región prefrontal (justo detrás de la frente), que es el centro ejecutivo del cerebro y puede vetar un impulso emocional asegurando una respuesta más eficaz, evitando el secuestro emocional de la amígdala, pero no siempre la región prefrontal es capaz de actuar eficazmente.

Por ello, el balance de pensamiento y sentimiento es tan importante, el liderazgo depende del buen funcionamiento de los circuitos que conectan la región prefrontal y el sistema límbico.

El arte del liderazgo resonante requiere de la adecuada combinación entre el interseco y la emoción, y, aunque es evidente que los lideres necesitan un grado determinado de capacitación técnica e intelectual, si solo se mueven en el ámbito del intelecto soslayarán un elemento realmente fundamental.

LA INTERACCION ENTRE LOS CUATRO DOMINIOS FUNDAMENTALES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.
Habilitar un clima de resonancia es solo posible mediante los cuatro dominios de la inteligencia emocional:

1.    Conciencia de uno mismo,
2.    Autogestión,
3.    Conciencia social, y,
4.    Gestión de las relaciones

Será difícil que un líder pueda gestionar adecuadamente si no es consciente de ellas. Si, por otra parte, sus emociones le desbordan, tampoco podrá gestionarlas adecuadamente. La autoconciencia posibilita la empatía y la gestión de uno mismo y la adecuada combinación de estas dos últimas permite la gestión eficaz de las relaciones. Por ello, la conciencia de uno mismo constituye el fundamento esencial del liderazgo emocionalmente inteligente. Solo siendo consciente de las emociones propias se puede ser consciente de las de los demás para poder catalizarlas de la manera adecuada.

!!!!!Feliz semana¡¡¡¡¡


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domingo, 3 de marzo de 2013

IDERANDO PERSONAS EL LIDER RESONANTE CREA MAS. DIA 1. EL LIDERAZGO PRIMAL. (Daniel Goleman, Richard Boyatzis, y Annie Mckee)


Ya terminamos el viaje al interior de “Los Paradigmas del liderazgo” de varios autores, en el que hemos descubierto mas claves sobre el significado y el ejercicio del liderazgo.

La semana pasada me leí un ilusionante y muy excitante libro, “Reilusionarse” de Luis Galindo.

El domingo pasado, mi hija Duna, gano su primera competición de golf (golf adaptado), enhorabuena campeona.

Hoy iniciamos el viaje sobre un magnífico libro, “El líder resonante crea más”, escrito entre otros por Daniel Goleman (“Inteligencia emocional”).


LIDERANDO PERSONAS

EL LIDER RESONANTE CREA MAS. DIA 1.  EL LIDERAZGO PRIMAL. (Daniel Goleman, Richard Boyatzis, y Annie Mckee)





Los grandes líderes son personas muy movilizadoras, son personas que saben manejar las emociones.

Su éxito no depende tanto de lo que hacencomo del modo en que lo hacen. Si un líder carece de la capacidad de encauzar adecuadamente las emociones, nada de lo que haga funcionará como es debido.

La dimensión oculta, ero fundamental del liderazgo reside en el gran impacto emocional que provocan las palabras y las acciones de los lideres.

Es importante pues que analicemos, no solo el impacto de las emociones del líder, sino también la forma en que los buenos líderes comprenden y gestionan sus emociones y las emociones de los demás. El rasgo distintivo de los mejores lideres reside en su comprensión de su extraordinario papel que desempeñan las emociones en el entorno rivado,  socio profesional y laboral, no solo en cuestiones patentes como el rendimiento o saber conservar a los empleados más sobresalientes, sino también en variables tan intangibles como la motivación y el compromiso (engagement).

LA DIMENSION PRIMAL/ PRIMIGENIA
(Traduccion a mi modo mal realizada del ingles “primal” cuya traducción en el contexto es pRIMIGENIA, y es como la utilizaré)

La función emocional del líder es primigenia, ya que es un acto original y el más importante del liderazgo.

Y ello porque, atención, el líder es la persona a quien los demás recurren en busca de la convicción y claridad necesaria para hacer frente a una amenaza, superar un reto o llevar a cabo una determinada tarea. En este sentido, el líder es la persona que mejor sabe encauzar las emociones de un determinado grupo.

El líder de un grupo humano es la persona mas capaz de influir en las emociones de los demás. Cuando las emociones se orientan en una dirección positiva, como por ejemplo el entusiasmo o la ilusión, el funcionamiento del grupo pueda alcanzar cuotas de efectividad muy elevadas, por el contrario si las emociones se orientan hacia el resentimiento o la ansiedad, el grupo lo llevará inexorablemente a la desintegración, por lo que el efecto del Líder, transciende al mero hecho de realizar un buen trabajo. Otro aspecto a resaltar del liderazgo es la empatía. Cuando el líder encauza las emociones en dirección positiva, movilizan lo mejor de las personas y provocan un efecto de contagio que llamaremos RESONANCIA. Cuando encauzan en la dirección negativa, generan la DISONANCIA que socava los cimientos eocionales en los que se asienta todo posible desarrollo,

La clave primigenia del liderazgo se basa en la inteligencia emocional, esto es en como los lideres gestionan la relación consigo mismos y con los demás.

EL CIRCUITO ABIERTO.

Las razones que explican la importancia de las acciones del líder se asientan en el cerebro humano, en concreto en lo que se denomina el circuito abierto del sistema límbico, sistema abierto a diferencia de los circuitos cerrados del cuerpo humano, como el circulatorio que es autorregulado, mientras que el circuito abierto se halla condicionado a los estímulos externos, en este caso la estabilidad emocional, depende en parte, de las relaciones que establezcamos con los demás.

Este circuito abierto constituye un “sistema de regulación límbico interpersonal” que transmite señales que pueden modificar la tasa hormonal, las funciones cardiovasculares, el ciclo del sueño y hasta el sistema inmunológico de otra persona. El ejemplo está en la emoción que produce el enamoramiento y la secreción de oxitocina, que genera la sensación placentera del afecto. Y a sensu contrario, esto significa que las emociones de los demás también influyen en nuestro funcionamiento fisiológica, y por tanto, en nuestras emociones, y estoy seguro que algo tendrán que ver también con esto nuestras neuronas espejo.

Este sistema está tan arraigado que opera de manera inconsciente. Diversas investigaciones han puesto de manifiesto esta sincronización emocional, como ejemplo, al comienzo de una interacción relacional, los ritmos corporales de los implicados son diferentes, pero al cabo de unos quince minutos, acaban sincronizándose, un efecto que se ha denominado mirroring y que se haya tan presente en situaciones/relaciones conflictivas como placenteras.

CONTAGIO Y LIDERAZGO

El líder, dado que es el referente en el que el grupo se fija, es la persona que determina, de manera explícita o implícita, la norma emocional del grupo.

Pero el liderazgo emocional no siempre se halla en manos del líder “oficial” del grupo. Cuando el líder carece de credibilidad, las personas buscan la orientación emocional de las personas en las que más confían y a las que más respetan, no olvidemos que el líder de facto es la persona que modera las reacciones emocionales de los integrantes de un determinado grupo.

LAS PERSONAS IMAN

Los lideres emocionales operan como una suerte de “atraedores” límbicos que ejercen una poderos influencia sobre el cerebro emocional de sus seguidores.

Los estados emocionales del líder los detectamos según la expresividad de su rostro, su voz y sus gestos, cuanto mayor sea su capacidad de transmitir sus emociones, antes se difundirá, cuanto más abierto sea antes se producirá el contagio.

Los lideres que poseen este talento operan como una especie de imanes emocionales, y las personas con talento se sienten atraídas por los lideres emocionalmente inteligentes solo por el mero hecho de estar en su presencia, por ello lo lideres más optimistas y entusiastas suelen conservar mas tiempo a sus empleados.


EL EFECTO DE LOS ESTADOS DE ÁNIMO

El estrés prolongado reduce la capacidad del cerebro para procesar la información y responder eficazmente y acaba dificultando las relaciones y disminuyendo el rendimiento, muy al hilo de lo que ocurre con la hiperactividad como falso sentido de la urgencia.

La risa y el optimismo inteligente, suelen consolidar las habilidades neuronales básicas necesarias para desempeñar un buen trabajo.

Los estados de ánimos positivos y negativos tienden a perpetuarse, en parte porque sesgan las percepciones y recuerdos. Pero más allá de este sesgo perceptual, las hormonas del estrés segregadas al torrente sanguíneo cuando una persona está disgustada tardan horas en reabsorberse.

EL SECUESTRO EMOCIONAL.

Ya hablamos del secuestro emocional que podía provocarnos la amígdala, y como el líder debía de ser capaz de gestionar y anticipar este secuestro emocional, cuyas consecuencias podrían ser indeseables.

Las emociones negativas, - enfado, decepción, ansiedad, sentimiento de inutilidad, frustración, tristeza, disgusto o resentimiento entre otras,- secuestran la atención y dificultan el trabajo.

El grado de satisfacción depende en gran medida de las emociones que las personas experimenten en su puesto de trabajo. El porcentaje de tiempo en el que nuestros empleados experimentan emociones positivas constituye uno de los mejores indicadores de satisfacción laboral.

Ello no quiere decir que los Líderes sean siempre “buenos”, lo que queremos enfatizar que el arte laboral del liderazgo consiste en saber forzar la realidad laboral sin incomodar, por ello, innecesariamente a nadie. Lo que digo y como te lo digo son obuses emocionales. A partir de cierto nivela la ansiedad y la preocupación socavan seriamente las capacidades mentales.

Dado que las emociones se contagian, y en los líderes son focos de atención de los equipos, ¿Cómo afectará a un equipo el estado de ánimo de sus líderes?.

LOS ESTADOS DE ÁNIMO POSITIVOS Y EL TRABAJO BIEN HECHO

Las personas trabajan mejor cuanto mejor se sienten. Las investigaciones científicas parecen corroborar que los estados de ánimo positivos nos ayudan a percibir mas positivamente los hechos y a los demás, lo cual contribuye, a su vez, a cobrar mayor conciencia d los recursos disponibles para alcanzar un determinado objetivo, al tiempo que alienta la creatividad, favorece la toma de decisiones y nos predispone a la acción.

Hoy en día, disponemos de datos procedentes de un amplio abanico de entornos que establecen la existencia de un estrecho vinculo entre liderazgo, el clima emocional y la eficacia/rendimiento y que en consecuencia, nos permiten cuantificar el resultado de datos tan “duros” como el rendimiento, a partir de variables “soft”, “blandas” como el sentimiento de la empresa.

El clima emocional, por supuesto, en sí mismo, no es el único determinante del rendimiento y las variables que determinan el éxito de una empresa son mucho más complejas, lo que los análisis nos arrojan, y es donde ponemos la alerta, es que en términos generales, el clima emocional tiene una influencia en torno al 30% del rendimiento, impacto que un líder no puede desdeñar.

Y, por si esto no fuera suficiente, el modo en que los trabajadores experimenten el clima de su empresa depende entre un 50 y un 70% de las acciones del líder. Este dato confirma el estudio de Gallup que arrojaba la conclusión de que el 80” del “engagement” de un empleado depende de su supervisor directo, y a su vez esto tiene mucho que ver con la aseveración de que por lo general los empleados unen a una Empresa, a un nombre y la abandonan por los jefes.

El líder es, mas que cualquier otra persona, quien pone las condiciones que determinan directamente la capacidad de las personas para responder positivamente al trabajo.

El modo en que el líder gestiona sus estados de ánimo no es una cuestión estrictamente privada ya que influencia de manera directa en el estado de ánimo de los que le rodean, convirtiéndose en un factor fundamental del funcionamiento de la empresa.
  

sábado, 23 de febrero de 2013

LIDERANDO PERSONAS EL ÉXITO LLAMA AL EXITO. EL ÉXITO GRANDEZA O MISERIA DEL LIDER


El éxito llama al éxito, y el propio fracaso nos puede llevar a ese ansiado éxito. Desde esta aparente contradicción, Eduard Punset entrevista al Psicólogo y Profesor Ian Robertson donde analiza la influencia del éxito en las personas. En esta misma línea Elsa Punset aporta su punto de vista desde la Inteligencia Emocional.

 Recomiendo la siguiente entrevista como instrumento de reflexión. El miedo nos paraliza, ya que el mismo temor al fracaso nos impide apostar por el éxito. Pero si comenzamos a valorar la oportunidad existente (la posibilidad dentro de miles que pueden haber), entonces estaremos preparados para dar ese paso.

 Las equivocaciones y errores no dejan de ser experiencias de aprendizaje. En la entrevista se analizan los comportamientos de distintos personajes muy conocidos, haciendo un análisis superficial de sus personalidades.

A todos nos gusta el éxito. Vencer los retos que nos plantea nuestro día a día nos hace sentir bien y a su vez nos estimula para afrontar y vencer nuevos desafíos. Esto es lo que se conoce como winner effect o efecto ganador y de ello hablaremos con el psicólogo Ian Robertson en este capítulo de Redes. Robertson, nos mostrará cómo bien dosificado, el efecto ganador impulsa la innovación y nos hace más competitivos. ¡Pero cuidado! No hay que dejar que el éxito nos domine, de lo contrario, el efecto puede mostrar su faceta más dañina. 

Mañana comenzaré el viaje al interior del libro “El Lider Resonante crea más”, de los que es coautor Daniel Goleman (Inteligencia emocional), y me ha parecido muy interesante transcribir la entrevista de Eduardo Punset a Ian Robertson, dado que el Éxito puede convertirse en la grandeza o la miseria del Líder, por ello ha de conocer el circuito de recompensa y administrar la dopamina y testosterona que genera, de lo contrario el Éxito puede convertir al Lider en un déspota y dictador.
Mi padre me decía en ocasiones que había que estar en sobreaviso de las personas que se habían hecho a ellas mismas, pues me decía que su gran peligro era que acabasen adorando a su creador.


LIDERANDO PERSONAS

EL ÉXITO LLAMA AL EXITO. EL ÉXITO GRANDEZA O MISERIA DEL LIDER


Incluso ante minúsculas dosis de poder, nuestro comportamiento cambia.

Ian Robertson

Ver el contenido integro de la entrevista Pincha aqui

Eduard Punset:
Ian, 10 primero que querría preguntarte es a ver si me puedes contestar por qué algunas personas creen que siempre van a ganar, que son ganadores, y otras son tímidas y no se ven para nada como ganadoras.

Ian Robertson:
Es una pregunta muy buena, Eduard, y como en la mayoría de los casos no hay una única respuesta. Sin embargo, creo que las experiencias de éxito precoces y la confianza que generan son un factor clave porque 10 fundamental del éxito es que el éxito llama al éxito. Se trata de un feedback positivo. Así que si tienes éxito en la vida, estás más preparado para tener éxito, vistos los efectos que el éxito provoca en la mente y el cerebro.

Eduard Punset:
Ahora que te estaba escuchando pensaba ¿por qué demonios siempre queremos ganar a toda costa? Quiero decir, ¿por qué diantres queremos ganar?

Ian Robertson:
Queremos ganar por muchas razones, una es que nos hace sentir bien. Es como una mini dosis de cocaína. Es como tomar una droga. Nos sentimos bien y repetimos aquello que nos hace sentir bien. Segundo, al ganar una vez probablemente volvamos a ganar en el futuro.

Eduard Punset:
La próxima vez.

Ian Robertson:
La próxima vez. Así que tenemos la anticipación de la recompensa. La gente que triunfa no tiene en cuenta las amenazas, se centra en las posibilidades de recompensa futuras. Fue uno de los problemas de la crisis financiera de 2008, que durante al menos una década hubo un grupo de jóvenes financieros y banqueros conscientes de su éxito, que obtuvieron inmensos bonos, pingües beneficios, y que se sentían inmensamente poderosos al controlar los mercados del mundo entero, no estaban alerta, su atención estaba totalmente alejada de cualquier recuerdo de crisis o riesgo.

Eduard Punset:
Pensemos por un momento en una cuestión que ha estado muy presente en la prensa. Sabes, trabajé varios años para el FMI y creo que él fue Presidente del FMI, Dominique Strauss­Khan, ¿no? ¿Cómo puede explicamos brevemente un científico como tú algo que parece inexplicable para el resto de la humanidad?

Ian Robertson:
Sí... Bueno, Dominique Strauss-Khan era un hombre extraordinario, con un gran talento. Fue una gran pérdida para el mundo porque era un hombre muy inteligente que hizo un trabajo fantástico, creo, como Director del FMI. Pero tenía ese gran defecto de personalidad: parece que era adicto al sexo. Había tenido problemas con el sexo incluso antes del gran escándalo que provocó su caída y que él mismo confesó. Disfrutaba de distintas prácticas sexuales muy a menudo y, ya sabes, las motivaciones y deseos humanos pueden verse condicionados por la práctica repetida, que puede aumentar todavía más el deseo. Y el poder, tener poder --él era un hombre muy poderoso- también aumenta el deseo sexual porque ambos funcionan a través del mismo mecanismo cerebral llamado "circuito de recompensa". Así que cada vez que nos sentimos bien porque alguien nos elogia, algún colega se fija en nosotros o, sabes, practicamos sexo, es ese mismo circuito el que hace funcionar el sistema.

Eduard Punset:
¿Algunas neuronas se excitan?

Ian Robertson:
Sí, sí.

Eduard Punset:
¿Y entonces produces más dopamina o qué?

Ian Robertson:
Sí, entonces, ya sabes: si consumes cocaína, por ejemplo ... La razón por la que la cocaína es una droga adictiva es porque logra adueñarse del circuito de recompensa, o sea del grupo de neuronas que se encuentran dentro del cerebro y que producen dopamina. Se asocia el incremento de la acción de la dopamina a sentirse bien, sentirse a gusto, sentirse recompensado de distintas formas. Las drogas pueden adueñarse de ese sistema, aunque tener poder, sabes, ser el responsable del FMI o ser el Presidente de un país.

Eduard Punset:
Produce el mismo efecto.

Ian Robertson:
Activa el mismo sistema e incrementa el deseo sexual y también te convierte en alguien más inteligente. Y necesitamos líderes que ganen inteligencia al tener poder porque ser líder es muy estresante. Lo que hace la dopamina es reducir el cortisol, la hormona que provoca el estrés, de modo que las personas son más capaces de actuar al máximo nivel. Por 10 tanto, biológicamente, en términos evolutivos, los efectos del poder sobre el cerebro son necesarios para que tengamos líderes capaces de enfrentarse al estrés y de ser optimistas, que tengan visión de futuro para dirigir a la gente en tiempos de crisis.

Eduard Punset:
Cuando hablas de la actitud hacia el éxito, en tu libro también aludes a la diferencia entre alguien muy predispuesto a utilizar el poder como Tony Blair y la gente que tiene menos poder. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre ambos?

Ian Robertson:
No me hice una idea clara del poder y de sus posibles efectos sobre la gente hasta que fui Decano de la universidad durante un breve período de tres años, con 10 que tenía bastante poder. Bueno, era poco comparado con Tony Blair pero algo de poder sí, no obstante. Y de repente me di cuenta de que no me gustaba especialmente tener poder. No significaba nada para mí, mientras que hablaba con colegas que les encantaba tener poder. Así que la necesidad de ser poderoso es una de las motivaciones inconscientes básicas: las tres motivaciones principales son el ansia de poder, de éxito y de pertenencia. Yo diría que mi subconsciente me pide éxito y sentimiento de pertenencia, no quiero ... , no me llena de especial placer ni satisfacción tener poder pero a otros sí. Y podría proceder de... creo que no entendemos el origen de todo esto: en parte puede ser biológico, las personas con más testosterona podrían ser más proclive s a querer el poder pero también hay razones psicológicas, ya que tener poder es una forma de controlar. Algunas personas que temen no ser capaces de controlarse pueden ser muy propensas a intentar conseguir poder para controlar a los demás.

Eduard Punset:
Me acuerdo de que Antonio Damasio, el gran biólogo, sabes, que ha estado en Redes varias veces, siempre me solía recordar cúan importante es algo que tú también citas en tu libro: la suerte. ¿Cómo 10 llamaríamos?, el contexto. Y me estoy acordando de todas las veces que chicos y chicas jóvenes que han sufrido un desengaño amoroso... recordando a Damasio, solía decides que cambiaran. Que cambiaran de país, de idioma, de entorno ... ¿Estás de acuerdo con esto?

Ian Robertson:
Sí, totalmente. Durante muchas décadas la psicología se ha centrado sobre todo en el individuo, ha tratado de entender la mente de cada persona.

Eduard Punset:
Exacto.
Ian Robertson:

Pero somos animales sociales y vivimos en un contexto social, conectados a otras mentes. La consciencia no existe si no es entre mentes, así que toda nuestra biología y psicología están conectadas con nuestro entorno. Fijémonos en la adicción a las drogas, por ejemplo, la adicción a la heroína. Durante la Guerra de Vietnam un alto porcentaje de soldados americanos era adicto a la heroína 10 que desató el miedo a una epidemia de toxicomanías cuando regresaran a Estados Unidos porque la experiencia decía que la gente no suele recuperarse de la adicción a la heroína ya que es muy dificil cambiar las circunstancias. Sin embargo, la realidad demostró que la mayoría de estos heroinómanos, sí, la mayoría abandonaron su adicción fácilmente al cambiar. Su entorno cambió totalmente. Su adicción, la adicción que tenían a las drogas estaba condicionada por el contexto, el entorno. Al cambiar totalmente el entorno, desapareció su adicción.

Eduard Punset:
Escucha, hay una cosa que me gustaría preguntarte. En realidad son muchas, pero bueno, esta tiene que ver con el tema del papel de la edad.

Ian Robertson:
La edad.

Eduard Punset:
¿Cómo diablos medís, calculáis el papel de la edad en el éxito o en nuestra capacidad de acostumbramos a las cosas?

Ian Robertson:
Veamos, es una pregunta muy, muy interesante. Hay cambios, cambios biológicos inevitables que suceden con la edad pero también los hay psicológicos y el hambre de éxito que tienen los jóvenes es ... Los sacrificios que los jóvenes están dispuestos a hacer para triunfar en parte se deben al hecho de que ven el horizonte muy lejos, muy lejano, por eso están dispuestos a hacer sacrificios. Para obtener beneficios en el futuro. Cuando se llega a nuestra edad, Eduard, el tiempo que queda es mucho más corto y, por 10 tanto, en términos psicológicos empiezas a analizar los costes y beneficios de los sacrificios que estás dispuesto a hacer para conseguir el éxito.

Eduard Punset:
Es verdad.

Ian Robertson:
Es la razón por la que a veces es mejor tener un jefe mayor en una organización y otras veces es mejor que sea joven, sabes, porque los que son como nosotros pueden ser menos ambiciosos. En parte por razones psicológicas pero en parte también por razones biológicas. El motivo es que nuestros niveles de testosterona decrecen y también nuestros niveles de dopamina. Cuando los niveles de dopamina en el cerebro se reducen, se ralentiza el funcionamiento del resto del cerebro por 10 que el razonamiento va más despacio y decae también la agudeza mental. Por eso, hay muchas razones que llevarían a pensar que el éxito es algo propio de jóvenes. Aunque debo reconocer que si nos fijamos en personas mayores con mucho poder como Rupert Murdock, el jefe de la empresa de medios de comunicación, o en algunos líderes chinos, nos encontramos con septuagenarios y octogenarios que tienen poder y dan la impresión de tener mucha fuerza todavía... agresividad y motivación que haría ruborizarse a más de un joven. Se trata de personas excepcionales que tienen una energía excepcional desde que nacieron. Esto podría explicar una parte de la historia. La otra tiene que ver con que al tener poder los niveles de dopamina y testosterona se mantienen altos por 10 que ser el jefe de una gran organización o controlar a mucha gente pueden ser un fármaco anti-envejecimiento muy potente.

jueves, 21 de febrero de 2013

A stop in the journey. 6 Secrets Of Powerful People


What they know—and you can learn


So this is why Beyonce and Kate Middleton always look so zen: Powerful people are happier because they feel more authentic, according to a new study published in the journal Psychological Science.
To reach that conclusion, investigators conducted online surveys in both the US and Israel. They found that dispositional power (feeling that you’re in control and have a level of power) predicted happiness. In fact, the link held up across several different facets of life, including an individual's career, relationship, and friendships.  
So how do these pros balance power and happiness? The study showed that feeling powerful also makes you feel more authentic. Basically, being a big deal (or at least thinking you are) makes you more likely to be true to yourself. When you feel powerful, you’re less worried about the opinions and evaluations of others, says lead study author Yona Kifer, a doctoral candidate at Tel Aviv University. Essentially, you stop trying so hard to impress everyone.
Not planning to become a CEO or celebrity anytime soon? You don’t necessarily need to be in a position of power to reap the benefits. “In fact, perceived power may be more important than actual power,” Kifer says. Here, sneaky ways to score more authority in all areas of your life:
1.- De-Clutter Your SpaceIf your desk is looking like a scene from Hoarders, tidy it up for a boost of control. “When your desk is cluttered, that causes stress and makes us feel helpless, which is the opposite of perceived power,” says Elizabeth Lombardo, PhD, author of A Happy You. For a quick fix, pick up a desk caddy and cord organizer. Then, add a few storage bins to your space, so that you can keep the less essential work out of view. 
2.- Focus On What You Can Control. If you’re drowning in paperwork and feeling totally helpless during the week, take five minutes to think about how you’ll spend your next day off. Downton Abbey marathon? Brunch with your guy? “Focusing in on that sense of control, you’ll start to feel like you do have power that you were taking for granted,” Lombardo says.
3.- Be The Social Planner. Even if you’re generally the go-with-the-flow friend in your social circle, stepping up now and then can make you more satisfied with your friendships. Pick out the next happy hour spot, or sign you and your friends up for a new fitness class. “It allows you to have the power in terms of coming up with new ideas, and you get the chance to do things that you’re really interested in,” Lombardo says. That increases power and authenticity for a double happiness boost.
4.- Practice Speaking UpExuding authority at work requires some effort. To feel (and look!) more powerful, follow the lead of your outspoken peers. The key: Bring up a relevant point that you’re actually passionate about—like the results of a new project you’re working on—instead of just speaking to be heard. “That way, you’re exhibiting your power as well as being authentic," Lombardo says.
5.- Boss Him Around (A Little). In this research, feeling power in your bond was associated with happiness—but that doesn’t mean you have to call all the shots. Just having the control to suggest new things—like choosing a date spot or trying something extra-special in bed—can boost your perception of power in the relationship, Lombardo says.
6.-Own Up To Relationship MistakesJust as crucial: Taking responsibility for rough spots, no matter who is at fault. “When [we're] unhappy in a relationship, we often disempower ourselves by saying it’s all their fault or wishing he would do this or that," Lombardo says. Instead, focus on the one thing you can change—yourself. “Realize your role in the discontent and think of what you can do to change it.”